El eterno Maestro.

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Decir Ornati es lo mismo que decir Atalaya. Dejo todo, dentro y fuera de la cancha.

Jugo por la gloria y no por el dinero. Con el había que dejarlo todo en el rectángulo.

Excelente asistidor, fue ante todo un gran distribuidor, pensante armando juego. De carácter fogoso y temperamento ganador.

Se retiró en 1953. Pero como era de imaginarse siguió unido y dando todo por el club de sus amores, ya sea como dirigente o como el colaborador número 1. Retirado ya de las canchas se convirtió en árbitro, alcanzando la categoría de Internacional. Del jugador ganador al Director Técnico pasaron años. Fue ídolo de punta a punta. Debutó como DT en el 69, en la B, logró el ascenso y se dedicó a las inferiores.

Grandes jugadores y personas salieron de su mano. Cameroni, con una anécdota, resume lo que significó Ornatti para Atalaya y lo que significaba Atalaya para Ornatti:

“En la final con Molinos, justo Tito se caso, y pensaba que ganaba los dos partidos. Se ganó el primero y se perdió el segundo, y se tenía que ir de Luna de Miel, pero Tito se quedó encerrado en el hotel hasta el tercer partido. Salió campeón y recién ahí se fue. Otros se van, que se van a quedar…”.

Campeón de los torneos de ascenso de 1942-43 y 1947-48 como jugador y en 1968-69 como técnico.

En 1984 el estadio recibió su nombre.